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jueves, 16 de junio de 2011

"Hay que volver con deseo". Tato Pavlovsky

domingo, 27 de febrero de 2011

Toda la vida es ahora.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Vaya uno a saber por qué uno escribe o deja de escribir. Hace meses que a esta criatura no le salen las palabras, no sé si será algo que perdió o algo que ganó... es extraño. Pareciera como si la vida se negara a darle musas o como si esas musas se negasen a quedar en un papel. Eso le pasa. Sus musas están pero no quieren quedarse quietas, ni estáticas prefieren el vuelvo pasajero, efímero.
El otro día leía a Marguerite Duras y ella decía que un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir también es no hablar. Es callarse. Es aullar sin ruido. Si bien lejos está de mí considerarme “escritora”, creo que últimamente me identifico con esa sensación de no hablar, de callarme, de aullar sin ruido… En fin... pese a no escribir, esta criatura no quiere cerrar su espacio, al menos no por ahora… quizás sea verdad y “la escritura llega como el viento, está desnuda, es la tinta, es lo escrito, y pasa como nada pasa en la vida, nada, excepto eso, la vida”. Ojalá así sea…

viernes, 26 de noviembre de 2010

sábado, 15 de mayo de 2010

Y yo te diría, no sé,
que las cosas van a marchar bien,
te mostraría el futuro,
la borra del café, con ángeles y estrellas,
noches, milongas
e historias, ¿recuerdas?, que hablan de
viejos amantes que crecen,
que dudan y esperan
su turno mientras anochece
y el mundo se enferma...

jueves, 11 de marzo de 2010

Comienzos...




PD: Debería escribir...

martes, 15 de septiembre de 2009

Paseo con calma, con ojos, con zapatos, con furia, con olvido...



"Walking around" de Pablo Neruda (Por Ismael Serrano)

sábado, 11 de julio de 2009

LA CABA NO ME CABE por Juan Saturian

La CABA no me gusta.
No me sabe bien una sigla, que es nombre de empresa,
para la ciudad que fue la princesa,
la Reina del Plata: no es, ni le cabe.
Y aunque a nadie le parezca grave,
el cambio muestra la naturaleza
de un poder sin pudores ni torpeza
con metáfora empresaria en clave.
Buenos Aires, la ciudad que amamos,
ya no cree ni vota por sus sueños
y es por eso que estamos donde estamos.
Ni corresponde llamarnos porteños.
Esto eligen los cabenses o cabanos:
un negocio atendido por sus dueños.

viernes, 10 de abril de 2009

La base es la sinceridad

No creo que exista una fórmula para ser feliz pero acá les dejo la reflexión de un gran periodista y escritor: Roberto Arlt


Me escribe un lector: "Le ruego me conteste, muy seriamente, de qué forma debe uno vivir para ser feliz".
Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergueñando notas, sería, quizá, el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso. Ya ve qué disparate me pregunta.
Creo que hay una forma de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: es la sinceridad.
Ser sincero con todos, y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede sólo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo.
No mire lo que hacen los demás. No le importe un pepino lo que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio entonces. Fuerte a pesar de todos y contra todos. No importe que la pena lo haga dar de cabeza contra la pared. Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente:
-¿Soy sincero conmigo mismo?
Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso. No se va a matar porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo. La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un clavo donde se engancharán sus ropas y usted se salvará.
Me dirá usted: "¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?" ¡Qué le importa a usted los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. Aunque se suba a una montaña, no verá un centímetro más lejos de lo que le permita su vista. Pero escúcheme bien: el día que los que lo rodean se den cuenta de que usted va por un camino no trillado, pero que marcha guiado por la sinceridad, ese día lo mirarán con asombro, luego con curiosidad. Y ese día en que usted, con la fuerza de su sinceridad, les demuestre cuántos poderes tiene entre sus manos, ese día serán sus esclavos espiritualmente, créalo.
Me dirá usted: "¿Y si me equivoco?". No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesto la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contra todos. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte, que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar esa taba que tiene tal reverso y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres?
La sinceridad tiene un doble fondo curioso. No modifica la naturaleza intrínseca del que la practica, y sí le concede una especie de doble vista, sensibilidad curiosa, que le permite percibir la mentira, y no sólo la mentira, sino los sentimientos del que está a su lado.
Hay una frase de Goethe, respecto de este estado, que vale un Perú. Dice:
"Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás de él"
Es lo que anteriormente le decía.
La sinceridad provoca en el que la practica lealmente una serie de fuerzas violentas. Estas fuerzas sólo se muestran cuando tiene que producirse eso de: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás". Y si usted es sincero va a percibir la voz de estas fuerzas. Ellas lo arrastrarán, quizá, a ejecutar actos absurdos. No importa. Usted los realiza. ¿Que se quedará sangrando? ¡Y es claro! Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre.
Y de pronto, descubrirá algo que no es la felicidad sino un equivalente a ella. La emoción. La terrible emoción de jugarse la piel y la felicidad. No en el naipe sino convirtiéndose usted en una especie de emocionado naipe humano que busca la felicidad, desesperadamente, mediante las combinaciones más extraordinarias, más inesperadas. ¿O qué se cree usted? ¿Que es uno de esos multimillonarios norteamericanos, ayer vendedores de diarios, más tarde carboneros, luego dueños de circo, y sucesivamente periodistas, vendedores de automóviles, hasta que un golpe de fortuna los sitúa en el lugar en que inevitablemente debía estar?
Esos hombres se convirtieron en multimillonarios porque querían ser eso. Con eso sabían que realizaban la felicidad de su vida. Pero piense usted en todo lo que se jugaron para ser felices. Y mientras no se producía lo efectivo, la emoción, que derivaba de cada jugada, los hacía más fuertes. ¿Se da cuenta?
Vea amigo: hágase una base de sinceridad y sobre esa cuerda floja o tensa, cruce el abismo de la vida, con su verdad en la mano y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente. Créalo amigo: un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todo.

martes, 7 de abril de 2009

Sintonías

M: Yo creo q se intercambiaron los roles
P: Eso es bueno
M: No dedo, nunca estuvimos en la misma sintonía
P: La música no siempre está en sintonía y no por eso deja de ser música.
M: Eso es verdad pero si no está buena a veces lo mejor es no escucharla
P: Si fuera tan fácil yo trataría de hacerme sorda más de una vez.

lunes, 6 de abril de 2009

Gracias Ismael


Qué se le puede decir a este señor cantautor, merecedor de ese título como pocos...Y… que le quedaba divino el sombrero. Que hacía mucho tiempo que no me regalaban más de cuatro horas de concierto. Que es impecable lo que hace sobre el escenario. Que sus letras trasmiten demasiado. Que extrañaba escuchar su voz. Que no le quedó casi ningún tema pendiente…
Es así. Ismael nos hace conocedores de unas pocas certezas: la de sabernos acompañados en nuestras búsquedas, preguntas, amores y desamores.
Sus canciones nos enseñan a entender que no está perdido aquello que no fue. Que a veces el odio es bastante aburrido y es mejor olvidar y mirar para adelante.
Nos recuerda una y otra vez que la excusa más cobarde es culpar al destino. Que de vez en cuando está bueno dejarse convencer. Que de un momento a otro –casi sin darnos cuenta- todo se detiene y nace el amor. Y que este pequeño milagro, todo lo que fuimos y seremos, siempre estará a salvo.
Sí señores, fue este hombre el que me enseñó que todos somos simplemente eso: pequeñas criaturas. Pequeñas Criaturas en un extraño mundo. Criaturas que soñamos pero inevitablemente no siempre asumiendo riesgos.
Decía Machado que se canta lo que se pierde y creo que él canta para recuperar el tiempo perdido, la memoria, las batallas y amores perdidos.

Es un soñador despierto. Hasta su beso es tierno. Gracias Ismael. Muchas gracias y como bien ha dicho usted, nos vemos en el próximo viaje.

viernes, 27 de marzo de 2009

¡Feliz día TEATRO!

Veo, veo
¿Qué ves?
Una cosa
¿Qué cosa?
Maravillosa.

... La cosa que veo es El TEATRO. Un maravilloso y loco mundo capaz de despertar infinidad de sensaciones y sentimientos. Un mundo que te atrapa y te da mucho más de lo que podés imaginar. Un mundo que te invita adentrarte en vos y a descubrir un afuera distinto.
Como diría Chaplín la vida es una obra de teatro que no permite ensayos: “Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida antes de que el telón baje y la obra termine sin aplausos”.

viernes, 20 de marzo de 2009

A pique



Qué cosa que de repente se me ha ido al suelo y está el vacío esperándome, nada me puede atajar, nada firme adelante mío. No es que me caiga se me ha ido al suelo y lo voy a seguir. No te asustes, no, no te asustes si ves que como respaldo lo tengo al viento y no queda nada bajo mis pies. Me voy a pique nomás. Y aunque rompa el aire de un tajo, no es que me caiga, es que voy pa' abajo a tocar el fondo de lo que soy de una buena vez. No me llores, no, ya he de venir. Voy a encontrarme con mi suerte, buscando lejos de todo lugar, lejos de mí, de lo más hondo te quiero pedir.
A gatas abro los ojos de tanto miedo y no hay asidero que pueda ver, bajo zumbando nomás. No hay abrazo ni soledad, ¿dónde me he metido? Nada se ve y hay que seguir. No te asustes, no, no te asustes si ves que no quedan voces al lado mío y que me hagan molla y me hagan reír. Nadie se puede acercar. Pero hermano, no hay soledad. ¿Dónde me he metido? Me arenga el aire con su silbido y me da su mano para seguir. No me llores, no, ya he de venir, voy a encontrarme con mi suerte, buscando lejos de todo lugar, lejos de mí, de lo más hondo te quiero pedir.

martes, 17 de marzo de 2009