martes, 19 de mayo de 2009

¿Cuál es la combinación exacta de las cosas? Qué es lo que hace a algo compatible o completamente opuesto. A veces pareciera que nada es a medida. Que justamente lo diferente es lo que mejor se amolda a uno aunque nos quede un poco grande o un poco chico. Aunque no sea el talle justo o el que calce en forma perfecta.
Quizás, somos nosotros los que nos autoimponemos combinaciones nefastas o los que intentamos compatibilizar o incompatibilizar a aquello que no necesariamente lo es.
¿Qué es lo que hace que nos sintamos en la obligación de combinar desde lo más elemental hasta lo más complejo de nuestra existencia?. Desde los colores, a elegir la comida en función a la bebida, la cartera en función de los zapatos y así una lista interminable de combinaciones desde que nos levantamos hasta nuestro regreso a casa.
¿Por qué? Si es lindo combinar lo incombinable. No combinar. Unir lo diferente. Mezclar los colores aún sabiendo que no voy a tener el violeta sin el rojo y el azul.
A veces es bueno combinar una buena mirada con un beso.
Dicen que los opuestos se atraen.
Tal vez, lo positivo y lo negativo funcionan.
No todo se trata de negro o blanco sino de grises.
De compatibilizar la tristeza con la esperanza.
A veces pienso que en nuestras lágrimas está el secreto… son ellas las únicas capaces de estar en los momentos más tristes y más felices de nuestra vida. Las que no necesitan palabras para expresarse. Las que aparecen solas cuando el sentimiento es verdadero.
En fin… Somos seres complicadamente simples.
…¿Será por eso que me gusta el color amarillo? Mmm yo creo que sí, justamente porque es difícil de combinar…

12 comentarios:

salvadorpliego dijo...

Las lágrimas son, ciertamente, momentos tristes o dulces...
Muy bonito tu escrito. Te felicito.

Tony dijo...

Quizas si , todo se trate de combinar, encajar las piezas en su justo lugar. Lo complicado es consegirlo.

Interesante reflexion.

un saludo

Beren dijo...

¿en serio te gusta el amarillo? La vida a veces no parece un rompecabezas???

Limada dijo...

en nuestras lágrimas se encuentran los verdaderos aprendizajes, de mis momentos felices solo aprendí a reír, del resto reflexioné.
y claro, en el medio los grises, el resto de los días en que te dedicás a aplicar todo eso.
(no se entendió, ya lo sé, je)

Gabiprog dijo...

Parece que a veces nos empecinemos en unir la mayor cantidad de piezas, de trozos, cuando en ocasiones en lo simple, en lo llano y nada enrevesado encontramos la mejor de las calmas.

Tal vez el juego sea así.

Sublime entrada!
Un abrazo!

Herman dijo...

Combinar... que dificil no, depende a los ojos de quien y de como crea el otro que se haga..
A veces lo cierto es que lo dificil es encajar..

Edu dijo...

Romper con lo establecido, con las combinaciones "perfectas" y buscar nuevas formas.

Beso

Pablo dijo...

¿Naranja y blanco? Mmmm... difícil.

Paula Daiana dijo...

Salvadorpliego: Gracias por visitarme! Me alegro que te haya gustado!

Tony: No es sencilla esa tarea pero se puede, quizás es cuestión de probar. Besos!!

Beren: Debo admitirte que es un color que me gusta!... y coincido en que más de una vez la vida es un rompezacabezas!


Limada: Espero que sean pocos los días grises... se entendió muy bien tu reflexión! Besoss!

Paula Daiana dijo...

Gabiprog: Es verdad, creo que a veces somos nosotros los que nos empecinamos en unir las piezas y a veces la vida nos sorprende y nos enseña que en lo simple puede estar lo que queremos! Muy linda tu reflexión! Besos!!


Hermanita: Difícil tarea esta la de encajar pero sabemos que a ambas nos gustan los desafíos. Te quiero mucho.

Edu: Exactamente, es cuestión de dejarse sorprender!

Pablo: No es imposible jajaja... Menos mal que la paleta de colores es variada y para todos los gustos. Gracias por pasarte! Besos!

dondelohabredejado dijo...

Hermosas y verdaderas palabras. No me había puesto a pensar en esto... y es así, como vos lo planteás. Prejuicios sobre lo que combina o no combina, tenemos todos.
El amarillo tiene mucha energía, y seguramente encontrarás cómo usarlo.
Un abrazo.

Scar dijo...

.

No sé si tenemos la necesidad de combiar o combinamos necesariamente como una sutileza ante el caos, como la imprudente apariencia de tener cierto control, aunque más no sea en lo intrascendente.

Y, a veces, no combinamos. No se trata de eso, sino que simplemente pasa. No combinamos alegría y tristeza en las lágrimas, sino que combinamos lágrimas de alegría y lágrimas de tristeza y luego les perdemos el rastro. Pero, claro, la idea no es seguirlo, sería una herejía a la lágrima.

Igual, todo se trata de pactos, de aceptar ciertos ácuerdos; de buscar otros, de dejar atrás las estructuras que no resulten benignas.

Será que la revolución también es un pacto...

... y que me gusta el azul.


Saludos
del león marcado.