miércoles, 13 de mayo de 2009

Vivir cada momento como si fuera una vida...

El domingo a la tarde, casi sin darse cuenta de lo que estaba haciendo, abrió el cajón del armario en el que guarda algunos recuerdos de su vida y encontró ese libro en el que la mamá le dejaba un mensaje:
Recordá siempre que lo que hace la felicidad es vivir cada momento como si fuera una vida y cada vida como un único momento".
Sus palabras tomaron vida como si escuchara su voz y sintiera su aroma.
Imaginaba cerrar los ojos y escucharla detrás de la cocina.
La imaginaba llegando a su casa y poniendo la pava para tomar unos mates.
Podía sentir su presencia como si nunca se hubiera ido.
Sí, porque esta vida se la llevó pronto. Se la llevó antes de que pudiera soltarle su mano.
Cuando abrió los ojos y sintió el vacío, se lloró todo.
Se lloró su ausencia. Su mirada. Sus palabras. Sus ganas de abrazarla y de decirle que la necesita. La lloró en todas las formas posibles. De principio a fin.
La lloró entera.
A veces la vida te saca una parte de vos.
No encontrás explicaciones ni por qué, hasta que uno se da cuenta que simplemente te queda seguir.
Aprender a vivir sin alguien. A vivir de manera distinta tratando de llenar un vacío.
Hay días en que se hace más fácil y otros en los que nos cuesta entenderlo y mucho.
Son esos días en los que deseas abrazarla.
Cuando necesitás sentirla cerca.
Cuando querés compartir algo con ella.
Cuando querés una caricia
o un simple silencio.
Creo que el secreto para poder seguir adelante es que la persona que nos ama nunca nos abandona. Nunca se va.
Ellos siempre están, simplemente no los vemos.
Podemos sentirlos.
Percibirlos.
Recordar su sonrisa. Su mirada. Sus gestos.
A veces la vida te saca una parte de vos pero yo sé que ella no se fue de tu lado.
El amor no muere. Queda en nosotros. Perdura en el tiempo.
Para el amor no existe la muerte.
Yo sé que ella te siente cerca.
Que te quiere abrazar como antes.
Que quiere lo mejor para vos
Lo que toda madre desea para un hijo: quiere que seas feliz.
Yo sé que ella hoy te secaría tus lagrimas y te volvería a decir como lo hizo hace más de diez años cuando te transformabas en una mujer que no tenés que olvidar que lo que hace la felicidad es vivir cada momento como si fuera una vida y cada vida como un único momento.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Pau, como conoces a las personas...siempre lo digo esa facilidad de entrar en lo mas profundo de tu par. TE QUIERO MUCHO! Esto es mucho para mi. Mis lagrimas estan y es como vos lo decis, siento q esta aca. No es facil, pero por algo fue....si nos ponen piedras en el camino es porq seguramente quien lo hace es porque sabe q podemos saltearlas y seguir adelante.
TE QUIERO!

Gabiprog dijo...

Los capítulos se suceden, y algunos terminan emborronados por las lagrimas. El buen epilogo se piensa siempre lejano, o debería. Porque tal vez, necesitamos convencernos de seguir viviendo un capitulo tras otro.

Un abrazo.

Pablo dijo...

Triste. Me dejo así como un sabor amargo, me fuist llevando de la mano con la lectura. Me encanta eso. Me encanta y me enamora.

Galán de Barrio dijo...

Precioso, me hizo emocionar

Me dejó un nudito en la garganta y una sensación rara en el estómago

Besitos:)

María dijo...

Que difícil...
Cuando perdemos a alguien, pueden pasar años, pero al recordarlo, es como si ayer hubiésemos estado a su lado y la herida intenta abrirse otra vez.

Siempre traté de pensar que las cosas suceden por alguna razón que es la mejor opción para quien se va pero de pronto me veo sacudida por un absurdo y no encuentro la respuesta.

Claro que el amor no se apaga, que el recuerdo desaparece y aparece en forma intermitente y que necesitamos creer, sentir que los tenemos cerca, aunque no los veamos, para poder seguir adelante.

Paula Daiana dijo...

Pauli: Para mí fue un honor poder poner en palabras el mensaje que te dejó tu mamá. Gracias muchas por haberlo compartido conmigo. Salió de adentro...
Te quiero mucho y no olvidés que ella siempre está cerca tuyo!!
Abrazo gigante!!

haideé dijo...

Bonita, en la frase que está la esencia: el presente. No hay más, cuanto más nos enganchamos al sufrimiento más dolor, entonces desaparece ese instante, ese momento, esa felicidad...
Nos aferramos al pensamiento como si este fuera la verdad, cuánto nos queda por aprender... y cuanta felicidad entonces seríamos capaces de transmitir a nuestro alrededor...
Momentos, si, aún en el dolor y el llanto, pero sólo eso, un momento, luego pasar al otro...
En ocasiones es necesario comprender que si no liberamos al otro el otro no puede seguir su camino, si nos ha de guiar o cuidar, ya lo hará, pero si nos aferramos a él, le podemos estar dificultando su caminar... pero bueno, esto sólo es mi opinión, y ... a uno le apetece escribir aquello que siente, ¿verdad? :)
Un abrazo

Paula Daiana dijo...

Gabiprog: Como bien dijiste vos los capítulos se suceden uno tras otros y algunos van acompañados de tristeza pero lo importante es seguir en el camino!. Besote

Pablo: Fue un placer y un halago que lo haya podido llevar de la mano! Besoss!

Paula Daiana dijo...

Galán: Es bueno y lindo saber que a partir de la palabra pude generarte emoción. Besotes!

María: Gracias por tu reflexión... creo que es como vos decís el recuerdo aparece en forma intermitente y necesitamos creer, sentir que los tenemos cerca... Besosss!!